Retrato ecuestre del conde duque de olivares

El Retrato ecuestre del Conde-Duque Olivares de Wiley formaba parte originalmente de la exposición «Rumores de guerra» del artista, que consistía en cuatro grandes retratos ecuestres basados en lienzos de temática militar de los siglos XVII y XIX. Wiley se basó en un cuadro de Diego Velázquez del mismo título que cuelga en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Wiley no revela los nombres de sus retratados. Sin embargo, este hombre anónimo, vestido con una capucha roja, caquis y zapatillas de deporte, acumula los atributos del poderío militar del siglo XVII: un bastón de mando y un rango social, una espada indicativa de nobleza.

Un corcel, con las patas delanteras levantadas, señala el control del animal por parte del jinete, una metáfora de su capacidad para gobernar. Al colocar a un hombre negro en un asiento de poder tradicional de los hombres blancos, Wiley hace una declaración tanto social como artística. Aunque Wiley toma prestado el caballo, la pose y los accesorios del sujeto y el paisaje del primer plano del cuadro original de Velázquez, también busca otras fuentes de inspiración en su arte.

Por ejemplo, señala la obra del fotógrafo africano Seydou Keïta como influencia. Los retratos de Keïta presentan a sus retratados con un sentido de la dignidad que Wiley encuentra ausente en las representaciones tradicionales de hombres y mujeres negros realizadas por artistas europeos. Desde el punto de vista estético, el interés de Wiley por los fondos estampados también puede relacionarse con Keïta, cuyas fotografías incluyen con frecuencia tejidos impresos con diversos motivos.

El Retrato ecuestre del Conde-Duque Olivares presenta un fondo de filigrana ornamentada que enfatiza el plano de la imagen. La yuxtaposición de esta superficie decorativa y las figuras volumétricas de Wiley crea una tensión que activa el cuadro en otro nivel. El Conde Duque de Olivares fue pintado por Velázquez en varias ocasiones, incluyendo un retrato de cuerpo entero en 1624, en el momento en que llevaba sólo tres años en el poder y estaba ocupado tratando de consolidar su posición.

El Conde Duque también es conocido a veces como Don Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar y también ostentó el título de Duque de Sanlúcar la Mayor, Grande de España. Su reinado como Presidente del Gobierno de España es considerado por muchos como problemático e infructuoso, ya que asumió demasiadas cosas tanto en el país como en el extranjero, lo que provocó revueltas internas y una guerra interminable. A lo largo de la historia del arte ha habido un gran número de retratos ecuestres, que fueron especialmente frecuentes durante el Renacimiento y el Barroco.

Algunos de los ejemplos más famosos son Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Albrecht Durero, Un jinete árabe al galope, de Eugene Delacroix, Whistlejacket, de George Stubbs, y Etude of Horse, de Peter Paul Rubens.