Juan de avalos valle de los caidos

Es difícil ignorar el legado artístico del escultor español Juan de Ãvalos, fallecido a los 94 años. Su ubicación está marcada por un crucifijo de 150 metros de altura y 46 metros de ancho, que se cierne sobre el valle de Cuelgamuros, al norte de Madrid. El lugar es el monstruosamente extravagante Valle de los CaÃdos, un monumento construido con mano de obra esclava por el dictador Francisco Franco.

El general inició su construcción un año después de su derrocamiento de la democracia española en 1939, y fue enterrado allà en 1975. En 1950, Ãvalos fue contratado para acondicionarlo con vastas figuras de mármol que representaban a los evangelistas, los arcángeles, la piedad y las virtudes clásicas de la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. Franco pretendÃa celebrar la ideologÃa nacional-católica en la que se revestÃa su tiranÃa como una cruzada contra la izquierda.

El recinto del monumento abarca más de 13,6 km2 de bosque mediterráneo y rocas de granito en la Sierra de Guadarrama, a más de 910 m sobre el nivel del mar, donde se encuentran la Basílica, la Abadía Benedictina, la Hospedería, el Valle y los Juanelos, cuatro monolitos cilíndricos que datan del siglo XVI. El elemento más destacado del monumento es la imponente cruz de 150 metros de altura erigida sobre un afloramiento de granito a 150 metros sobre la explanada de la basílica y visible desde más de 20 millas 32 km de distancia. Las obras se iniciaron en 1940 y tardaron más de dieciocho años en completarse; el monumento se inauguró oficialmente el 1 de abril de 1959. Según el libro oficial, el coste de la construcción ascendió a 1.159 millones de pesetas, financiados mediante sorteos de la Lotería Nacional y donaciones.

El complejo es propiedad y está gestionado por Patrimonio Nacional, la agencia gubernamental de patrimonio española, y se situó como el tercer monumento más visitado de Patrimonio Nacional en 2009. El gobierno socialista español cerró el complejo a los visitantes a finales de 2009, basando la decisión en razones de seguridad relacionadas con la restauración de la fachada. Esta decisión suscitó polémica, ya que algunos atribuyeron el cierre a la Ley de Memoria Histórica promulgada durante el mandato del presidente Zapatero,[1] y se afirmó que se estaba persiguiendo a la comunidad benedictina[2] Las obras incluyen la escultura de la Piedad que ocupa un lugar destacado en la entrada de la cripta, con martillos y maquinaria pesada.

[3] [4] En noviembre de 2010, alegando razones de seguridad, el gobierno socialista español de Zapatero cerró la Basílica para la celebración de misas[5]; la misa se celebró al aire libre durante varias semanas; con una asistencia de 3.000 fieles, en un día lluvioso del 14 de noviembre. Se establecieron controles, según fuentes del gobierno socialista, para impedir las manifestaciones políticas de la derecha, como las banderas de la Falange, de acuerdo con la Ley de Memoria Histórica. Sin embargo, fuentes católicas afirmaron que el gobierno simplemente trataba de interferir en la celebración de la misa.

Tras la derrota electoral del Partido Socialista de Zapatero y su abandono del cargo el 21 de diciembre de 2011, la Basílica ha vuelto a su funcionamiento normal. Sobre el valle se alza una de las mayores basílicas del mundo, la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, excavada en una cresta de granito, y la cruz conmemorativa más alta del mundo, una construcción de piedra de 152,4 metros de altura que recuerda mucho a las antiguas cruces al aire libre de piedra o granito de Kerala, conocidas como Nazraney Sthambas. En su primera entrevista como presidente del Gobierno, Pedro Sánchez dejó claro que cambiaría el estado actual del Valle de los Caídos, y eso incluye sacar los restos del dictador Francisco Franco del mausoleo y enterrarlos en otro lugar, algo que sus predecesores socialistas Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero no quisieron o no se atrevieron a hacer.

La decisión ya está tomada. El traslado se hará antes de agosto. Lo que resulta extraño en estos 43 años de debate sobre el Valle de los Caídos es que Franco no pidió ser enterrado en este monumento, que mandó construir en un entorno idílico de la sierra madrileña.

Su intención era ser enterrado en una capilla del cementerio de Mingorrubio, cerca del palacio de El Pardo, que es donde reposan los restos de su esposa, Carmen Polo. De ninguna manera quería Franco ir al Valle de los Caídos, insiste Juan de Ávalos, arquitecto, pintor e hijo del escultor del mismo nombre al que se le encargaron las estatuas que adornan el monumento. De Ávalos tiene la misma relación con el lugar que su padre, cuyo nombramiento molestó a algunos elementos del régimen franquista porque era republicano.

En aquella época se podía ser republicano pero no de izquierdas, dice Juan hijo. La Piedad es una escultura de 1952 de Juan de Ávalos y Taborda situada en la entrada de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos , situada en el valle de Cuelgamuros . La