La excepcion la verdad mas verdadera

1 Declaración previa del testigo. La cuestión de si una declaración extrajudicial previa realizada por una persona que ahora está disponible para ser interrogada al respecto, bajo juramento y en presencia del juzgador de los hechos, debe clasificarse como testimonio de oídas, ha sido objeto de una considerable controversia. Si el testigo admite en el estrado que hizo la declaración y que era cierta, adopta la declaración y no hay ningún problema de rumores.

El problema del testimonio de oídas surge cuando el testigo en el estrado niega haber hecho la declaración o admite haberla hecho pero niega su veracidad. El argumento a favor de tratar estas últimas declaraciones como de oídas se basa en que las condiciones de juramento, contrainterrogatorio y observación de la conducta no prevalecían en el momento en que se hizo la declaración y no pueden ser suplidas adecuadamente por el examen posterior. La lógica de la situación es problemática.

En lo que respecta al juramento, su mera presencia nunca se ha considerado suficiente para eliminar una declaración de la categoría de los testimonios de oídas, y recibe mucho menos énfasis que el contrainterrogatorio como dispositivo de comprobación de la verdad. Si bien se encuentran expresiones contundentes en el sentido de que no se puede obtener una condena ni se puede privar de un derecho importante sobre la base de declaraciones que no se hayan hecho bajo el temor de ser procesadas por perjurio, Bridges v. Wixon, 326 U.S. 135, 65 S.Ct. 1443, 89 L.Ed. 2103 1945, el hecho es que, de las muchas excepciones del derecho consuetudinario a la norma de los testimonios de oídas, sólo la del testimonio informado ha requerido que la declaración se haya hecho bajo juramento.

Tampoco se explica satisfactoriamente por qué el contrainterrogatorio no puede realizarse posteriormente con éxito. Las decisiones que defienden más enérgicamente su inadecuación demuestran, de hecho, una exploración bastante exhaustiva de los puntos débiles y las dudas que presenta la declaración anterior. Estado contra Saporen, 205 Minn.

358, 285 N.W. 898 1939; Ruhala v. Roby, 379 Mich. 102, 150 N.W.2d 146 1967; People v.

Johnson, 68 Cal.2d 646, 68 Cal.Rptr. 599, 441 P.2d 111 1968. Con respecto a la conducta, como observó el juez Learned Hand en Di Carlo v.

United States, 6 F.2d 364 2d Cir. 1925, cuando el jurado decide que la verdad no es lo que el testigo dice ahora, sino lo que dijo antes, todavía están decidiendo a partir de lo que ven y oyen en el tribunal. No obstante, la mayor parte de la jurisprudencia ha sido contraria a permitir que las declaraciones anteriores de los testigos se utilicen en general como prueba sustantiva. La mayoría de los autores y la Regla Uniforme 631 han adoptado la posición contraria.

La posición adoptada por el Comité Consultivo al formular esta parte de la regla se basa en la falta de voluntad de permitir el uso general de declaraciones previas preparadas como prueba sustantiva, pero con el reconocimiento de que las circunstancias particulares exigen un resultado contrario. El juicio se basa más en la experiencia que en la lógica. La norma exige en cada caso, como salvaguardia general, que el declarante declare realmente como testigo, y a continuación enumera tres situaciones en las que la declaración queda exceptuada de la categoría de testimonio de oídas.

Compárese con la Regla Uniforme 631, que permite cualquier declaración extrajudicial de un declarante que esté presente en el juicio y disponible para el contrainterrogatorio. El requisito de que la declaración sea bajo juramento también parece innecesario. A pesar de la ausencia de un juramento contemporáneo a la declaración, el testigo, cuando está en el estrado, calificando o negando la declaración anterior, está bajo juramento.

En cualquier caso, de todas las numerosas excepciones reconocidas a la regla de los testimonios de oídas, sólo una de ellas requiere que la declaración extrajudicial se haya realizado bajo juramento. Con respecto a la falta de pruebas de la conducta del testigo en el momento de la declaración anterior, sería difícil mejorar la observación del juez Learned Hand de que cuando el jurado decide que la verdad no es lo que el testigo dice ahora sino lo que dijo antes, siguen decidiendo a partir de lo que ven y oyen en el tribunal [ Di Carlo v. U.S., 6 F.2d 364 2d Cir. 1925].

Respuesta: De nuevo, la mayoría de las llamadas excepciones, si no todas, son cambios en las condiciones a las que se aplican las reglas o adiciones a la regla, por lo que no son verdaderas excepciones. Una regla es una verdad sobre un conjunto de condiciones. Si pones la mano sin protección en el fuego, se quemará.

Pero si te pones protección puede que no. Has cambiado las condiciones, no has encontrado una excepción. Nuevas condiciones, nueva verdad sobre esas condiciones y, por tanto, nuevas/diferentes reglas.

Pregunta: ¿Es esa regla su propia excepción? Toda regla, además de esa, tiene una excepción, lo que significa que no tiene ninguna excepción además de ella misma. Respuesta: No exactamente, se contradice a sí misma, lo que la hace ilógica.

Además, es falsa. Algunas reglas no tienen excepciones. Cambiar las condiciones a las que se aplica la regla cambia la regla, no crea una excepción.

El agua hierve a 212 F. Pero eso sólo se aplica bajo condiciones específicas. A diferentes altitudes y diferente pureza del agua esa temperatura cambia. Pero si se repite el experimento bajo las